Contexto
Historia
El Go, también llamado weiqi en chino y baduk en coreano, es probablemente el juego de tablero más antiguo del mundo. Su origen se sitúa hace unos 3.000 años, entre China y la región del Himalaya, y sus reglas esenciales han permanecido casi inalteradas desde entonces.
Una de las leyendas más repetidas cuenta que el destino del Tíbet llegó a decidirse sobre un tablero de Go: para evitar una batalla y un gran derramamiento de sangre, un gobernador budista habría retado a sus enemigos a resolver el conflicto jugando.
Introducido en Japón en el siglo VIII, el juego pasó a formar parte de la vida de la corte imperial y se extendió pronto entre el clero budista y la clase samurái. A partir del siglo XVII, el gobierno japonés financió la actividad profesional y creó escuelas de Go cuya rivalidad ayudó a consolidar la hegemonía japonesa durante siglos, incluso después de la caída del shogunato en 1868.
Reglas básicas
¿Cómo se juega al Go?
Como el ajedrez, el Go es un juego de estrategia, pero con una sensación muy distinta. Sus reglas son sencillas y, aun así, las posibilidades que aparecen sobre el tablero son inmensas. En una partida, el análisis importa mucho, pero la intuición también juega un papel central.
El Go es un juego de territorio. El tablero clásico tiene diecinueve líneas verticales y diecinueve horizontales, aunque también se usan tableros de 9x9 y 13x13 para aprender o jugar partidas rápidas. Las fichas, negras y blancas, se llaman piedras y se colocan en las intersecciones de las líneas, no dentro de las casillas.
La partida empieza con el tablero vacío. Los jugadores alternan turnos colocando una piedra cada vez. Las piedras no se mueven, pero se apoyan entre sí para crear forma, influencia y territorio. Cuando una piedra o un grupo queda completamente rodeado y sin libertades, se captura y se retira del tablero.
Al final, cada jugador cuenta un punto por cada intersección libre dentro de su territorio y otro por cada piedra capturada durante la partida. Gana quien obtiene más puntos.
Capturar es una forma de hacer territorio, pero una de las grandes sutilezas del Go es que la agresión no siempre es rentable. Incluso errores importantes pueden compensarse más adelante, porque el tablero es lo bastante grande como para permitir múltiples cambios de ritmo y dirección.
Las posibilidades estratégicas y tácticas del Go parecen inagotables. El juego revela con claridad la personalidad del jugador: cómo equilibra ataque y defensa, cómo hace trabajar sus piedras de manera eficiente, cómo conserva la flexibilidad ante situaciones cambiantes y cuándo elige presionar o ceder.
Además, el Go tiene una ventaja muy valiosa para un club: dispone de un sistema de hándicap muy eficaz. Gracias a él, jugadores de niveles muy distintos pueden enfrentarse en condiciones equilibradas y disfrutar igualmente de la partida.
Para empezar
Más recursos
Aula virtual de Go de la Asociación de Go de Andalucía: un tutorial online en castellano, muy completo y perfecto para empezar paso a paso.
Introducción al juego de Go: libro gratuito en castellano para empezar con calma y tener una guía de referencia.